El COVID19 nos afectó de distintas maneras a todos, y en nuestro caso, nos agarró la cuarentena en Argentina mientras vivíamos el sueño de conocer la Patagonia Chilena y trasandina en una campervan.  ¿Cómo fue la experiencia? ¿Qué hicimos? Te lo cuento en la siguiente historia.

En El Chaltén.

Cabe recordar que viajamos con Dani por Chiloé durante Enero y posteriormente recorrimos la Carretera Austral en su totalidad hasta principio de Marzo. Nos habíamos movido desde Cochrane (Chile) a la Patagonia Argentina, recorriendo a través de la Ruta 40, con la idea de conocer lugares como El Chaltén, El Calafate, Puerto Natales, Punta Arenas y Ushuaia. 

Uno de los primeros destinos que conocimos fue El Chaltén, conocida por su belleza y por ser la Capital Mundial del trekking, donde cada año llegan miles de viajeros para visitar el Parque Nacional Los Glaciares y en especial con el imponente Monte Fitzroy

Cuarentena en Argentina El Chalten
Vista hacía el Monte Fitzroy, tapado por las nubes con nuestra VAN

El día Viernes 13 de marzo, decidimos ir a uno de los miradores del Parque Nacional para mirar el monte Fitzroy, cuyo recorrido tomó 12 horas ida y vuelta.

Llegamos muy felices a la Van, pero también muy cansados. Sin embargo en ningún momento se nos pasó por la mente que ese iba a ser el último recorrido que íbamos a tener durante el viaje. Es más, estábamos expectante por conocer el Glaciar Perito Moreno, en El Calafate. 

Por otra parte, durante la Carretera Austral, compartimos con unos viajeros Catalanes llamados Kate y Luis, con quienes tuvimos la suerte de encontrarnos nuevamente en El Chaltén. Fue gracias a ellos que pudimos conocer el Monte Fitzroy, porque nos cuidaron a Abril (Nuestra Perrita) durante ese día y así pudimos ir tranquilos al parque. 

El día que terminamos el recorrido de la Carretera Austral, junto a nuestros amigos catalanes Kate y Luis

Sin embargo, el mismo día que regresamos del trekking, ellos recibían noticias muy fuertes acerca del Coronavirus en Europa. Avanzaba muy rápido en España y el rumor de cerrar fronteras crecía, pero nosotros aún lo veíamos relativamente lejano. 

Kate y Luis tomaron una rápida decisión. Se fueron hacía El Calafate el mismo sábado desde El Chaltén y de ahí se fueron a Chile para viajar rápidamente a Melbourne, Australia. Ellos tenían la Visa Working Holiday y temían que se cerraran las fronteras australianas antes que ellos llegaran. Al final fue la mejor decisión que pudieron tomar, ya que un tiempo después se suspendieron vuelos y entradas de viajeros a Australia.

Problemas en el vehículo. 

En el camino hacia El Chaltén, reventamos uno de los neumáticos, pero a pesar de que intentamos encontrar repuesto allí, no lo logramos.  Por esto, decidimos viajar alrededor de casi 4 horas, sin neumático de repuesto, a la ciudad de El Calafate, esperando encontrar la medida adecuada para la Van.

Comenzando el viaje para El Calafate, y en medio de la ruta 40, Dani me dice : “Evandro escucha ese ruido, algo está pasando”.  Ese ruido venía derechamente del motor de nuestro vehículo. Estábamos perdiendo potencia,  con subidas donde no sobrepasábamos los 20 km/hr”. 

Ruta 40 Argentina
En el lugar exacto donde nuestra Campervan empezó a fallar.

Se nos vinieron los fantasmas, y con ese nuevo problema, pudimos llegar a destino con la misión de buscar un posible arreglo de la Van.

Por otro lado, veíamos que las noticias sobre el coronavirus avanzaban hacia Sudamérica. Los parques nacionales estaban cerrados y cada día se comenzaban a tomar medidas más estrictas. Nuestra aventura de seguir el viaje en ese momento había terminado, por lo que debíamos buscar la forma de regresar a Chile.

Las cosas pasan por algo 

En El Calafate necesitábamos alguna solución para regresar a Chile.

A nuestro vehículo lo miraron alrededor de 15 mecánicos y todos nos daban diagnósticos diferentes. Incluso, estuvimos cerca de viajar a Rio Gallegos, ciudad que está a 4 horas de donde estábamos, para buscar una posible una solución.

Por mi parte, comencé a pedir consejos a todos mis conocidos. Mis amigos de la Universidad, Ariel y Mauricio, me ayudaron a descartar cada diagnóstico que nos indicaban los mecánicos. En resumen, me guiaron para que no hiciera alguna tontería con el motor.

Por otro lado, Dani estaba bastante angustiada y ya no quería escuchar más opiniones de mecánicos para no abrumarse más.

Finalmente, por Instagram conocí a Sebastián, quien con argumentos técnicos me indicó posibles averías. Por curiosidad, le pregunté ¿Por qué sabes tanto? y me dijo : “Es que hice la práctica en la empresa donde reparaban la marca de tu vehículo”. 

Juntando todas estas opiniones, decidimos solamente cambiar de aceite y volver a Chile. Había que correr el riesgo de viajar 2.600 Km hasta Santiago.

La mala noticia es que tres días después que decidimos volver a casa, el Presidente Alberto Fernández implementó la cuarentena en Argentina obligatoria. No pudimos salir de allí.

Nuestro nuevo compañero de viaje.

Unos días atrás, mientras buscábamos solución a nuestro problema de la Van, llegó a El Calafate Pato Kaminsky, un argentino que conocimos semanas antes en Puerto Tranquilo, Chile, y que venía viajando de Punta Arenas.

Le escribí por Instagram para ver si nos podía ayudar con la Van y para ir a comprar algún insumo o repuesto, ya que andaba en su vehículo y nosotros no queríamos usar el nuestro, por razones de seguridad.

Como es el destino, llegó Pato y 3 días después  comienza la cuarentena en Argentina. Fue nuestro compañero de casa durante 5 semanas.

Aquí estamos Dani a la derecha, Pato, nuevo compañero de viaje, a la izquierda y obviamente nuestra perrita Abril, muy sorprendida.

El ser argentino nos ayudó de gran manera, debido a que conocía como funcionaba la idiosincrasia de allá. Por ejemplo, negociaba la compra de pesos argentinos en el mercado informal que estaba un 30% más favorable que el cambio oficial.

Al final se transformó en un gran amigo nuestro.

¿Cómo fue la cuarentena en Argentina? 

Las medidas al principio fueron bastantes estrictas. No habían salvoconductos especiales como en Chile. Por ejemplo no podíamos dar paseos con nuestra perrita Abril, solo le abríamos la puerta de la casa para que corriera y hiciera sus necesidades afuera.  

Además, una vez a la semana íbamos al supermercado con unas mascarillas que inventó Pato para evitar algún riesgo de contagio. Allí no habían más de 10 personas comprando y nos rociaban con alcohol gel, algo muy similar a Chile para asegurar la sanitización.

Las ida al supermercado no estuvieron exentas de incidentes. Una vez, por ejemplo, nos controló la policía y nos querían multar por andar 2 personas en un mismo vehículo. Después de eso, solo uno de nosotros iba a hacer las compras.

Otro día que fui de compras, me quedé sin batería en el vehículo afuera del supermercado. Por suerte, hubo un lugareño que me prestó ayuda para arrancar el vehículo y así manejar hasta la casa. La verdad era una película todo, para no creer.

Otra anécdota, es que a 500 metros de la casa, estaba el Lago más grande de Argentina, un hermoso lugar para retratar y grabar, pero como estábamos en cuarentena nunca pudimos visitar. Como si fuera poco, tampoco pudimos ir al tan anhelado Glaciar Perito Moreno, ya que los parques nacionales estaban cerrados a esa fecha. Imagínese las ganas con las que nos quedamos.

Eso sí, a pesar de la cuarentena en Argentina, lo mejor fue la compañía entre nosotros, ya que entre Dani, Pato y yo, pudimos sobrellevar muy bien el encierro lejos de nuestro hogar. Jugábamos con la Abril y sus nuevos amigos perrunos, veíamos películas, avanzamos en diferentes proyectos, entre otras cosas.

Buscar el permiso para tratar de volver.

Estábamos bien en El Calafate, pero debíamos volver a Chile antes del 5 de Mayo. ¿La principal razón? El permiso de Abril para salir de Chile otorgado por el SAG (Servicio Agrícola y Ganadero de Chile) estaba por caducar, por lo que tramitarlo iba a ser una verdadera odisea, ya que hay una fuerte burocracia en aquél país, y también los servicios estaban cerrados por la cuarentena en Argentina.

Conversamos con el Cónsul Chileno de Río Gallegos, acerca de las opciones que teníamos para volver a Chile, y él nos indico que podríamos pasar a Chile por Coyhaique. El problema es que esa opción no era 100% viable, ya que la información que teníamos, es que los Ferries en la carretera Austral estaban operando solo para residentes, por lo que íbamos a quedar aislados en la zona.

Entonces nos propuso otra opción: recorrer casi 1.500 KM al norte por la ruta 40, cruzando 4 provincias de Argentina (Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Neuquen), para ingresar a Chile por el paso Cardenal Samoré, a la altura de Osorno. Estuvimos de acuerdo todos con la ruta propuesta.

El Cónsul nos emitió un permiso de circulación por Argentina para presentar en los posibles controles de las ciudades. No obstante, habían desafíos por delante en nuestro viaje. ¿La policía reconocerá el permiso emitido por el Cónsul? ¿Tendremos problemas mecánicos con la Van? ¿Quedaremos botados en la ruta?

Esperamos que no. En ese momento decidimos partir con nuestro viaje el día Domingo 26 de Abril. Eso es y será otra historia. 

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